Por Rosángela Mendoza. CIRRCSe trata de encontrar un equilibrio entre el desarrollo científico y los derechos humanos, permitiendo que el primero siga actuando en beneficio de la humanidad. Para llegar a este equilibrio se ha propuesto el desarrollo de los Comités Independientes de Ética de Investigación, los cuales deben estar constituidos por personas con formación en esta área, y cuya función básica es evaluar los protocolos de investigación en humanos considerando la relación riesgo-beneficio del estudio para los participantes, en el sentido que nunca sean expuestos a riesgos innecesarios y que los beneficios potenciales obtenidos del estudio tengan repercusión en el bienestar y la calidad de vida de los mismos. El Comité de Ética de Investigación tiene también la responsabilidad de supervisar la evolución de la misma y detectar cualquier situación que de alguna manera afecte a los participantes y evitar los sesgos que pudiesen introducir los intereses personales del investigador.
La calidad del trabajo y la vulnerabilidad de los comités son aspectos que también pueden cuestionarse, como sucede con todas las instituciones. Sin embargo, cada vez son más los esfuerzos que se hacen a nivel mundial y en particular, en América Latina, para fortalecerlos y para fomentar una cultura basada en los principios éticos. Desde inicios de los ´90, en nuestro país se ha ido avanzando en el desarrollo de esta cultura
La investigación científica y, sobre todo, la investigación en humanos debe estar cada vez más abierta al público en general para su comprensión y evitar las malas interpretaciones. Si los investigadores y los comités actúan bajo los criterios éticos establecidos no hay nada que ocultar y se debe luchar porque se fortalezca el trabajo de los mismos, sobre todo en un país como el nuestro, vulnerable en muchos sentidos y con muy poca tradición científica; pero que gracias a la voluntad de unos pocos médicos dominicanos, muy meritorios, estamos adentrándonos en ese desarrollo científico mundial. Asimismo, el público debe estar al tanto de los beneficios de este desarrollo y no sólo ver la investigación como “un experimento perjudicial.” De igual forma, sin dudas, se debe luchar en contra de cualquier propuesta disfrazada bajo el nombre de “investigación científica” que viole los derechos de cualquier persona.
La educación en sus derechos de nuestras poblaciones más vulnerables, la información clara y veraz sobre el desarrollo de las investigaciones científicas y el fortalecimiento de los Comités Independientes de Ética de Investigación, pueden contribuir a la homeostasis anhelada entre la ética y la implementación de proyectos de investigación, constituyéndose en las respuestas más adecuadas para la conducción de las investigaciones con seres humanos. Esperamos que estas reflexiones motiven a muchos al estudio de la Ética de
1. Lolas F, Quezada A, Rodríguez E, editores. Investigación en salud. Dimensión ética, Santiago de Chile: Centro Interdisciplinario de Estudios en Bioética (CIEB), Universidad de Chile; 2006.
2. Lolas F y Quezada A, editores. Pautas éticas de investigación en sujetos humanos: nuevas perspectivas, Santiago de Chile: Programa Regional de Bioética OPS/OMS, 2003.
3. Organización Panamericana de
4. Peralta A. Ordenamiento para



